La agrupación autodenominada «Vecinos del Casupá», que cuenta con el respaldo de la Federación Rural (FR), ha anunciado una significativa movilización en Montevideo para el próximo miércoles 5 de agosto. La jornada de protesta comenzará en el Rosedal del Prado, continuará hasta la Torre Ejecutiva para entregar una misiva al presidente Yamandú Orsi, y concluirá con la lectura de una proclama frente al Palacio Legislativo.
Esta convocatoria se produce pocos días después de que diversas gremiales de productores, incluyendo la Sociedad Agropecuaria de Lavalleja, la Asociación Rural de Florida y la Asociación Uruguaya de Ganaderos del Pastizal, emitieran comunicados expresando su firme oposición al proyecto gubernamental de construcción de la Represa de Casupá.
Según lo informado, el punto de encuentro para la movilización del miércoles será a las 12:00 horas, en el cruce de las avenidas Delmira Agustini y León Ribeiro. El trayecto contempla una llegada a la Plaza Independencia alrededor de las 13:30, donde se entregará en la sede de gobierno una carta dirigida al presidente de la República, Yamandú Orsi, recordándole una audiencia previamente comprometida. El acto de cierre de la movilización está previsto para las 15:30 horas, frente al Palacio Legislativo, donde se leerá una declaración pública.
El colectivo «Vecinos del Casupá» ha explicado que su movilización se realiza «por la defensa del agua, el ambiente, el territorio y las familias rurales». La organización ha extendido una invitación a participar a diversas entidades, como organizaciones rurales, gremiales, ambientales y culturales, así como a todos los ciudadanos que deseen acompañar, enfatizando que el agua y el ambiente deben ser consideradas políticas de Estado que trasciendan los distintos gobiernos.
La agrupación ha detallado una serie de argumentos clave que motivan su firme oposición al proyecto de la represa de Casupá:
* La falta de evaluación de alternativas que generen un menor impacto ambiental.
* El cuestionamiento de que el proyecto no contribuye a diversificar las fuentes de agua, poniendo en riesgo la seguridad hídrica a futuro.
* La decisión de avanzar con la obra antes de realizar un estudio de impacto ambiental exhaustivo, lo que genera suspicacias.
* La potencial inundación de más de 430 hectáreas de monte nativo, con un serio perjuicio para la biodiversidad local.
* La afectación de tierras históricamente vinculadas a la figura de Artigas, parte del acervo cultural del país.
* La ubicación de la represa en la cuenca del Santa Lucía, que ya experimentó una severa sequía en 2022-2023, y donde los informes hidrológicos oficiales señalan una tendencia a la disminución de las precipitaciones en la zona.
* La proximidad del obrador al Sarandí del Yí, mencionando la ocurrencia de movimientos sísmicos (4.6 en la escala de Richter en Montecoral, Florida) y la necesidad de un estudio ambiental posterior.
* El desplazamiento forzoso de familias rurales que perderían sus hogares, sus medios de vida, su historia y su modo de existencia, enfrentando el desarraigo.
* La desaparición de terrenos de alta productividad, actualmente dedicados a la producción de alimentos, la generación de empleo y el fomento del desarrollo local.
La postura es un rotundo «No a la represa de Casupá».
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