El proyecto de ley para potenciar la competitividad y disminuir los costos operativos en el país ha sido recibido con optimismo por parte de los máximos representantes de la Cámara de Industrias y de la Cámara de la Construcción. Leandro García, presidente de la Cámara de Industrias, y Alejandro Ruibal, su homólogo en la Cámara de la Construcción, expresaron su valoración positiva ante esta iniciativa gubernamental.
García enfatizó su satisfacción por la decisión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y Presidencia de la República de priorizar la búsqueda de soluciones a las demandas históricas del sector privado en materia de competitividad. Señaló que gran parte de los puntos expuestos por el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, en la reciente presentación, ya habían sido objeto de trabajo conjunto entre la Cámara de Industrias y los ministerios de Economía y Finanzas, y de Industria, Energía y Minería. Mencionó específicamente los elevados costos, la burocracia en los trámites y la prolongada duración de los registros de productos, problemas que afectan particularmente a las micro y pequeñas empresas. Aunque manifestó un balance positivo, García advirtió que «un desafío de la magnitud de la competitividad de Uruguay no se resolverá rápidamente con unas pocas medidas, sino que exige un trabajo continuo».
Por su parte, el titular de la Cámara de la Construcción, Alejandro Ruibal, catalogó la propuesta gubernamental como «una excelente iniciativa», expresando su expectativa de que «sea el preludio de futuras acciones». El empresario hizo un llamado a superar el tradicional pesimismo, destacando la importancia de «aplaudir los primeros pasos concretos en esta dirección». Ruibal valoró especialmente las mejoras proyectadas en la agilización de trámites y en la reducción de plazos para la obtención de permisos. Subrayó la naturaleza multifactorial de la competitividad, que no puede resolverse con una única ley, pero enfatizó que este proyecto representa «un avance muy significativo en el camino correcto», vislumbrando un mayor dinamismo en la actividad industrial gracias a una mayor celeridad en las autorizaciones y una mejora general en el entorno de negocios.
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